Content
Todo este asunto del Protocolo Cosmos tiene al resto de los ingenieros de los nervios, y no creo que mis imprecisos intentos por tranquilizarlos sigan funcionando. El otro día tuve que instalar esa nueva consola y configurar este ridículo procedimiento para acceder al dichoso trasto, para empezar. Todo el mundo está preguntando continuamente cuándo va a pasarse el rey por aquí a explicarse, y no tengo el ánimo suficiente como para decirles que no creo que vaya a venir. Desde lo del Protocolo Espejo, todo ha estado en silencio.
En cualquier caso, hoy estaba trasteando con la llave de la nueva consola cuando Vitus me la arrancó de las manos. Debió de pensar que era un hueso o algo por el estilo, porque salió corriendo. Cuando pude darle caza, era demasiado tarde para evitar que arrojase el chisme justo a las tuberías de Piroflujo…
La llave es ignífuga, pero no voy a ponerme uno de esos trajes de seguridad para ir a sacarla de allí. Además, el ministro nos ha advertido de que debemos asegurarnos de que nadie pueda acceder a la consola del Cosmos. Supongo que si los acertijos y los procedimientos no los detienen, que falte la llave los detendrá, sin duda.
Echo de menos a Anema. Creo que iré a visitarla antes de que se acabe el mundo… Si es que me dejan salir de aquí.