PALIA DATABASE
Mamá: ¿Te acuerdas de cuando tú y yo esperábamos en casa a que papá volviera de sus viajes? Nos quedábamos despiertos, a altas horas de la noche, hasta que veíamos su caballo acercarse por el camino, iluminado por aquel pequeño farol. Tú y yo corríamos a sus brazos y le preguntábamos qué nos había traído esta vez, y él sacaba alguna baratija de una tierra lejana. Siempre pensé que Telemo sería quien seguiría los pasos de papá, pero aquí me tienes. He encontrado un comerciante de quien aprender el oficio, un antiguo colega de mi padre. Cuando le conté lo de la plaga, se echó a llorar. Me hizo sentir mejor, porque yo todavía no he derramado ni una lágrima. Al menos alguien llora por todos vosotros, aunque no sea yo. Tu Ulysia