¿Es verdad que fuiste tú quien sugirió que Kenyatta fuese mi protegida? Sinceramente, no he visto a nadie que sirva menos para eso. Cuando la intenté enseñar a coser, me dijo que ella es más de "pensar a lo grande" y prefiere que otros hagan las labores más insignificantes. Desde que llegó, mis días se han convertido en una pesadilla digna de la noche. ¡Ayúdame! |