Pues sí. Y ha sido gracias a ti.
Llevé la ofrenda a la tumba de Sabine, y fue casi como si estuviese allí, riéndose mientras cenábamos. Le encantaban los pasteles, al fin y al cabo. Y las empanadillas también, porque en esencia son como pasteles pequeños. Al habértelo contado a ti primero, me resultó mucho más fácil contárselo a ella.
Creo que casi estoy preparado para enviarle la carta a Nuroo, pero me vendría bien un poco de apoyo moral. ¿Crees que podrías pasarte por la posada cuando te venga bien? Gracias. |