Jina: Parece un trozo del cráneo. Y la cavidad cerebral es, al menos, el doble de grande que la de cualquier ballena normal.
Jina: Tal vez no solo hayan vuelto los humanos…
Jina: Parece la aleta dorsal de una ballena incandescente, aunque es un poco más pequeña de lo normal.
Jina: Tal vez se la cortasen.
Jina: O tal vez me equivoque. Quizá mi colega, que se dedica a la biología, pueda darme más información.
Jina: Parece una costilla de nuestra amiga la ballena gigante.
Jina: No puedo inferir mucho más con tan solo el hueso, pero, por el daño que presenta, parece que la ballena murió a causa de algún tipo de traumatismo.
Jina: Tal vez se pelease con otra ballena… ¿O fue culpa de un arpón? Es difícil saberlo.
Jina: ¡Madre mía! Tiene toda la pinta de ser el cuerno de una ballena incandescente. ¡No hay ninguna otra criatura que tenga un cuerno así!
Jina: Se lo enviaré a mi colega para que me lo confirme, ¡pero creo que hemos descubierto algo muy gordo!
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